ADIÓS GRASAS DE MI DIETA, ADIÓS PESO DE MI CUERPO, NI LO UNO NI LO OTRO.



En infinitas ocasiones hemos escuchado que para disminuir peso necesitamos quitarnos ciertos alimentos o grupos de alimentos así tenemos exclamaciones como “quítate el arroz”,     “ya no comas pan”, “deja las grasas que son perjudiciales” y aquí donde nos vamos a detener y a explicar que pasa con esto de las grasas ya que lo hemos escuchado hasta la saciedad por nuestro entorno, esto es muy fácil de creer ya que lo podemos asociar al ver a varias personas con exceso de grasa corporal y por lógica relacionarlos : si dejamos las grasas dejamos de almacenarla en nuestro cuerpo y yaaaaa, problema solucionado. Pero trasladar esta explicación a nuestro organismo no parece tan sencillo.
Es verdad que nuestro cuerpo almacena grasa , pues lo hace por un sencilla razón , reservar energías para futuro , como una especie de banco donde guardas tu dinero para administrarlo de mejor manera y lo que es mejor, en caso de alguna necesidad urgente ir por ello y utilizarlo, pues nuestro cuerpo realiza lo mismo , solo que no es con dinero si no con grasa , cuando necesitamos energía recurrimos a las grasas , claro que existen diferentes demandas fisiológicas donde la necesitaran de forma más continua que en otras , así tenemos a los deportistas, mujeres embarazadas, niños recién nacidos, personas que vivan o se desarrollen en el frio extremo.
Todo esto se debe a que en otros tiempos este almacenamiento de energía lo hacíamos por temas de seguridad y supervivencia, pero esto era bien administrado y lógico cuando nuestra especie aun no evolucionaba ya que las demandas de consumo energético eran diferentes, el hombre ha evolucionado el entorno también , pero nuestros mecanismos siguen siendo los mismos y esto ha sido un arma de doble filo lo que parecía estupendo, ahora se ha convertido en un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y canceres relacionados.
Ahora bien para ver un poco más la luz de este confuso problema , es que no solo podemos obtener grasas de las grasas , sino también de otros nutrientes energéticos como los carbohidratos y proteínas, dicho esto podría terminar la explicación aquí, pero no se trata de atender este punto como único factor para enfrentar este problema.
Una de las causas de rechazo  a las grasas es su gran aporte de energía por cada gramo del mismo es decir , 1gr de grasa es igual a 9 kcal, mientras que los hidratos y las proteínas solo nos aportan 4kcal por cada gramo consumido, a esto se le sumo los controles, enfoques o diseños antiguos en dietética , ajustando solo calorías como estrategias para adelgazar, basándose en este escenario de simpleza , atacando a este nutriente nos llevó a pensar que las grasas son debían ser retiradas en nuestra alimentación. Esta idea es tan deficiente como si nos compráramos un auto de carrera para circular en la ciudad, no tiene sentido, asa igual en nutrición hay que revisar varios aspectos antes de tomar una decisión.
Es decir traspasar esa barrera de decisiones basándonos en un único nutriente, debemos ver la capacidad saciante de aquel alimento o si nos gusta y nos produce placer dentro de lo saludable para de esta forma evocar a la adherencia. Las recomendaciones de evitar las grasas promovió a las personas limpiarlas de su dieta diaria, a día de hoy se puede evidenciar que las dietas bajas en grasas son las peores para perder peso frente a las dietas baja en hidratos de carbono o mediterráneas, pero tampoco parece ser buena idea eliminar las grasas por completo para mejorar los parámetros bioquímicos en cuanto a colesterol o triglicéridos, criterio que se basa en disminuir o eliminar la proporción de las grasas dietéticas versus la calidad de las mismas, es ahí donde debemos prestar atención.
Por otro lado el evitar las grasas nos hacía elevar la calidad moral desde el aspecto alimentario , vertiendo comentarios como “soy  más sano por que no tomo grasa”, “todo lo que como es preparado a la plancha”, esto se empezó a desplazar por todo el territorio , las personas seguían dietas bajas en grasas, pero el tiempo era otro aspecto del cual no contábamos a la hora de preparar nuestros alimentos, es ahí donde interviene como un súper héroe la industria alimentaria, sacando la era “LOW FAT” o “LIGHT” lo que da igual a Bajo en Grasa.

¿QUÉ NOS DICE LA CIENCIA?

Pero esto tiene sus limitaciones, al parecer la intención de la industria de alimentos fue atender ese problema llamado “tiempo” creando de esta forma alimentos superfluos comestibles,  careciendo  de capacidad saciante, aspectos nutritivos e incluso su composición no es la más óptima al poseer mayores cantidades de azúcares libre , es decir, el desplazar la grasa obligaba compensarla con más azúcar, esto evidentemente suponía una baja considerable de calorías, pero no contaban con las consecuencias de un exceso de azúcar, perjudicándonos en nuestra salud. , la idea de quitar las grasas para contrarrestar los niveles de colesterol LDL , HDL y triglicéridos, evitando un riesgo de accidente cerebro vascular (ACV) no es la mejor idea, tal como lo indica en un estudio realizado por Barbara et. Al. 2006, donde no se encontró diferencias significativas en la disminución de las grasas de buena calidad en la dieta frente a un mejoramiento del perfil lipídico, por el contrario el incluirlas mejoraran esos perfiles. Que nos puede determinar una mayor aumento de peso, pues será la ingesta excesiva de azucares y harinas refinadas. En un estudio realizado por Gardner et, al. 2018, concluye que no existen diferencias significativas en el cambio del peso corporal siguiendo una dieta baja en grasa frente a una baja en carbohidratos, del mismo modo Mansoor et. al. en un meta-analisis que realizo, indica que las dietas baja en grasas versus las dietas bajas en hidratos no contribuyen a una perdida de peso, significativamente hablando, las dietas Low carbs (LC) responden de mejor forma.
Por otra parte lo que nos puede ayudar a perder peso a largo plazo será la adherencia a una alimentación saludable y optima, este es una intervención bastante novedosa ya que esto no se trata de conseguir una dieta cerrada ni mucho menos seguir pautas de que comer , por lo contrario se trata de incluir patrones alimentarios saludables a lo largo de nuestra vida, eso es importante, de este modo una dieta baja en grasas no nos resolverá este rompecabezas , en lugar de satanizarlas a todas (las grasas) es preferible elegir las grasas con características interesantes y sanas que nos proporcionaran beneficios para nuestro organismo.

realizado por : Jestin Quiroz N-D

REFERENCIAS

Barbara V. Howard, PhD Linda Van Horn, PhD; Judith Hsia, MD. (2006). Low-Fat Dietary Pattern and Risk of Cardiovascular Disease. American Medical Association., 655-666.
Christopher D. Gardner, P., John F. Trepanowski, P., Liana C. Del Gobbo, P., Michelle E. Hauser, M., & Joseph Rigdon, P. (2018). Effect of Low-Fat vs Low-Carbohydrate Diet on 12-Month Weight Loss in Overweight Adults and the Association With Genotype Pattern or Insulin Secretion. American Medical Association., 667-669.
Nadia Mansoor; Kathrine J. Vinknes; Marit B. Veierød;Kjetil Retterstøl. (2016). Effects of low-carbohydrate diets v. low-fat diets on body weight and cardiovascular risk factors: a meta-analysis of randomised controlled trials. British Journal of Nutrition, 466–479.
Sanchez, A. (2016). Mi Dieta Cojea. Barcelona: Paidos.



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